Olivia Picardo: ¿Qué es ser un músico independiente?
Olivia Picardo, productora musical, beatmaker y artista independiente, cuenta cómo es la autogestión de su proyecto musical. Con 23 años de edad ya ocupa un lugar en el Underground argentino y goza de una lista de shows en lugares emblemáticos de la música emergente en la Ciudad de Buenos Aires.
“La Mandamás”, nos cuenta cómo es llevar adelante un arduo trabajo de voluntad, convicción y esfuerzo para lograr el objetivo deseado. La falta de un plan b no la preocupa, sino más bien, todo lo contrario. Haciéndose fuerte ante la adversidad y con un notable proceso de aprendizaje desde sus inicios, la artista evolucionó hasta lo que es hoy en día. En un escenario donde el rol femenino muchas veces es visto con desprecio, Olivia redobla la apuesta para demostrar que quiere y puede.
-Empecemos hablando de un término un poco “volátil”. Un concepto que se usa, pero no se sabe realmente qué es ni el esfuerzo que conlleva. ¿Qué significa para vos, Olivia Picardo, ser independiente?
- Para mí ser independiente en lo artístico es ser muy consciente de a dónde querés llegar y entender todos los pasos, desde los más pequeños hasta los más grandes, para llegar a ese objetivo que estás buscando con tu arte. Puntualmente con la música siempre supe lo que quería hacer y en el camino me fui encontrando con las herramientas que me ayudaron a ser lo que quería ser, por ejemplo la producción y los shows en vivo. Arranqué en el colegio, armé mi banda y empecé a estudiar producción, lo que me abrió la cabeza y ayudó a darme cuenta que ser artista independiente no es simplemente armo un tema, lo saco y ya está. Hay muchos procesos a seguir para que eso se dé y hay que ser muy prolijo. Para ser artista independiente hay que tener huevos y ovarios. Ambas.
- Me encanta que digas eso porque es interesante hablar de estos pasos que nombrás. sobre todo cuando es a pulmón.
- Es un laburo muy a pulmón, siempre. Incluso cuando la pegás, yo todavía no llegué a ese punto, pero estamos rezando para que suceda pronto. Mejor hacer las cosas bien que apurado, en cualquier ámbito de la vida, pero en la música eso es muy importante.
-Totalmente. Ahora, volviendo un poco al objetivo al que vos apuntás, más allá de ser independiente o autogestionado, ¿tenés un equipo o marco de contención en el que puedas apoyarte?
- Sí, por suerte si. Yo cuando arranqué hacía todo sola porque no quería que nadie se aprovechara de mi trabajo. No quería encontrarme con gente oportunista, cosa que suele suceder todo el tiempo. No importa si recién arrancás, si estás en el medio o si ya estás pegado. Siempre hay oportunistas y yo ante el miedo de que me quisieran afanar algo que es muy mío, algo que es mi arte y es como yo veo el mundo, siempre me enfoqué en hacer todo sola. Por eso arranqué producción musical. Porque dije bueno yo quiero hacer música, pero no quiero depender de nadie. Lo cual es un error, porque somos humanos, somos gente que vive en sociedad y nos necesitamos el uno al otro. Al ser muy a pulmón, como vos decías antes, de la nada llega un momento que decís largo todo, me voy a laburar a una oficina y se terminó. Y no es así. A medida que fue pasando el tiempo yo me di cuenta de esto. A los dos años que yo arranqué a ser productora, conocí a mi pareja que también es productor. Laburamos en el mismo rubro y de a poco lo empecé a incluir y ahora es parte de todo mi proceso creativo de producción. Me ayuda a hacer las mezclas y los másters, hoy en día es mi sonidista y hace el sonido en vivo cuando toco con mi banda. Él es la pata más fuerte, a la par conmigo, del proyecto Olivia Picardo. También tengo a mis viejos, que siempre me ayudan con todo lo que es la gestión para los shows en vivo. También a la hora de ser críticos cuando les muestro mi música. Ellos son como los jueces y la instancia previa de todo lo que hago. Ellos están antes. Y también tengo a una de mis mejores amigas, Oni, que me ayuda con todo lo audiovisual. Me hace las fotos, los videos en vivo y me ayuda con los videoclips. De no ser por ellos yo no sería la artista que soy hoy. Hay que laburar en conjunto. Hay que saber elegir, porque como dije antes hay muchos oportunistas, me ha pasado también, pero trabajar en equipo es lo mejor y la verdad que con ellos estoy muy contenta.
- Dijiste cosas muy interesantes. Primero que nada, lo encarás como un trabajo total, “tengo que hacer esto para comer”, y la idea de hablar del proyecto Olivia Picardo como tal, también dice mucho.
- Sí, claro. Es que no hay plan B. Yo lo veo de esta manera. Yo he tenido trabajos anteriores que me han ayudado a financiar la carrera musical, pero siempre es con la cabeza en llegar a algo con el proyecto. Es tener la cabeza en decir yo quiero esto. Por suerte tengo la ventaja de tener una familia que me banca y siempre me dijeron mandale para adelante, porque es algo muy difícil. La familia a veces influye mucho en si te dedicas o no al arte porque es muy duro.
- Me parece super valioso como enfocas el proyecto Olivia Picardo en un entorno de mucho amor. Nombrás a tu familia, a tu amiga, a tu pareja y siempre es un escenario muy familiar.
- Es muy íntimo. Me pone muy contenta haberme dado cuenta que realmente necesitaba ayuda para poder seguir adelante con mi carrera, haber tenido una contención tan linda y vivirlo de esa manera. Porque el proyecto Olivia Picardo también soy yo como persona. Es muy mínima la diferencia entre Olivia Picardo personaje y Olivia Picardo persona. Es muy fina la línea, solamente que en el escenario me vuelvo un poco loca, revoleo el pelo y qué sé yo. Tiene mucho que ver conmigo, entonces compartirlo con la gente que más quiero, lo hace mucho más fácil y ameno siendo un trabajo tan a pulmón.
- Hablemos un poco ahora de los shows, del momento en vivo, que sé que te gusta. Has tocado en lugares grosos, Makena, Matienzo y contando. ¿Cómo es el proceso desde la idea, los costos, los ensayos, cómo llevas a cabo esos shows?
- Yo soy muy de proponerme un lugar para tocar y de alguna manera lo consigo. Con Makena me pasó, me pasó con La Trastienda dos veces antes de tocar en Makena por suerte. Primero tenés que ser muy cararrota. La caradurez. Yo por ejemplo, cuando quise tocar en Makena les mandé un mensaje por Instagram. Hay diferentes fiestas en Makena donde me gustaría tocar, AFROMAMA no me respondió. Después se arrepentirán y me llamarán ellos. Pero a partir de eso, es estar todo el tiempo atento a los proyectos que proponen los lugares en donde te gustaría tocar. Al poco tiempo se empezó a hacer una fiesta de Hip-Hop que después se hacía boliche, muy divertido. Mandé un mensaje ahí contando mi currículum y mandando mi música, tuve la suerte de que me dijeron nos encantó, vení. A partir de eso les pregunto a mis músicos qué fechas tienen disponibles, porque somos 8 músicos en total, entonces coincidir 8 cabezas es un tema. Pactamos un día de ensayo, generalmente me gusta ensayar una vez por semana cuando tengo un show pactado. Dentro de los costos, la sala de ensayo la pago yo. Hay veces que los chicos cooperan conmigo, pero en general quiero cubrir ese gasto porque al fin y al cabo es un capricho mío tocar en vivo. Preparar el tema de la ropa, que eso lo veo con mi mamá. Además de ser como mi manager me ayuda con lo que es el vestuario y decirle a los chicos que se van a poner. Yo soy muy visual, no es solamente música. Hay mucho del movimiento, del pelo, del baile, que canto con el público, que hablo con el público. Lo visual es muy importante para mí. Otra cosa que hago, que lo suele hacer un manager, pero lo hago yo, es hablar con el productor de la fecha para saber a qué hora tenemos que estar para la prueba de sonido, cuánto tiempo tenemos, qué disponibilidad tenemos de amplificadores y equipo, todo lo que es organización. También armo mis propios flyers, me gusta ponerle mi estética para mi perfil. Me encargo de chequear el recuento de las entradas y el día de la fecha me ocupo de trasladar a los chicos en la medida que puedo. Les pago los Ubers o los llevo. Encargarme de hablar con el lugar el día del show y tener las consumiciones para los músicos también. Es complicado porque hay lugares que tienen bandas todos los días y yo me aseguro de que sepan que no los queremos molestar. Hay lugares, que no vamos a nombrar, en los que he tenido problemas. Todo lo que es camarín es importante para mí. El costo mayor, por lo general, es la sala de ensayo, pero uno tiene que amigarse con la idea de irse a pérdida. Si es tu objetivo y te gusta mucho tocar en vivo como es mi caso, tenés que acostumbrarte. Cuando termina el show divido todo por igual entre los músicos para que se lleven todos al menos un puchito.
- Personalmente, lo que me parece super valioso, es que vos hacés un estilo de música que tranquilamente podrías tocar y solucionarlo sin banda. Sin embargo, hacés una doble apuesta y reivindicas el esfuerzo tocando siempre con banda completa en vivo. No te dormís diciendo listo, hice el beat y ahora voy y canto. Es una decisión tuya que habla de lo performático que decías.
- Si, yo armo mis propias producciones y después traslado mi trabajo a los músicos para que ellos armen algo nuevo. Porque eso también es verdad, yo podría tocar tranquilamente con pista y me lleno el bolsillo yo sola. El hecho de reivindicar esta cosa de la banda, de querer ir a ver una banda en vivo, que te presente una propuesta distinta a lo que normalmente se hace va de la mano con el trabajo en equipo. Entonces no me parece justo darles diez lucas y yo quedarme el resto. Va todo por igual. Estamos en este barco todos juntos. Si yo pudiera pagarles hasta cuando respiran, lo haría. Pero todavía no tengo esa posibilidad. Por suerte hoy estamos en un momento de la banda en el que nos podemos permitir no tocar por el pancho y la coca, salvo que sea una propuesta buenísima. Hay que evaluar qué nos conviene ahora que estamos más armados. La gente nos llama para tocar, hace bastante que no armo una fecha yo, sino que el lugar me llama a mí y eso me hace sentir exitosa como artista. Poder decir que logré que haya lugares que me convoquen por mi música y mi equipo.
- Qué importante es eso, ¿no?. La sensación de éxito. ¿Te moviliza a seguir?
- Sí, completamente. Yo soy solista hace 4 años y me jacto mucho de las pequeñas cosas que voy logrando. Me ha pasado de ir a lugares y que gente me pregunte si yo había hecho un tema que tienen guardado en su playlist. Yo ahí toco el cielo con las manos. Para mí eso es el éxito, va más allá de llenar un Matienzo o un Makena. Es lo fructífero de las pequeñas cosas que suceden. Para mí fue un éxito rotundo cuando al recién arrancar me llamaron de La Trastienda. Eso fue un éxito rotundo para mí y se lo debo mucho a mis padres. Ellos me recuerdan las cosas que logré con 23 años y lo que me falta. Me encanta que me falte mucho éxito por delante, mucho por recibir. Son las pequeñas cosas, un beat bueno que hago o un solo que improvisó mi guitarrista son éxitos para mí.
- Hay que saber llevar las cosas sola, no es fácil.
- No, para nada. A mí se me hace sencillo el estar sola por eso que decía de la autogestión y querer no depender de nadie. Todo lo que necesito para lo que quiero lo tengo y lo puedo lograr sola, hoy elijo compartirlo porque aprendí a hacerlo. Es jodido, pero me gusta trabajar en soledad y en conjunto, logro disfrutar ambas cosas por igual.
- Eso es algo bueno porque tenés que disfrutar mucho todo el proceso, desde los éxitos hasta las derrotas. Sino es inviable.
- Para mí hay que festejar ambas cosas por igual. La derrota también hay que festejarlas, tampoco el “Ay! qué bueno me cagaron plata en este lugar”, pero sí festejar el haberlo vivido y aprendido. Lo mismo con el éxito, sé que tuve éxito con alguna cosa y ahora puedo probar con otras. El tema es ni flaquear cuando hay una derrota ni envalentonarse demasiado cuando hay un éxito, porque te ciega. Fijate cuántos artistas hay que se pegan de la nada y de repente pierden la esencia y se duermen en los laureles o mismo la gente que tiene un show en vivo que salió mal por cualquier cosa. Si te pasa eso no tenés que dejarlo pasar más. Va a haber derrotas y éxitos, ojalá sean más éxitos, pero las derrotas serán bienvenidas para que no vuelvan a suceder. A mi me ha pasado que, sacando la música de lado, tuve virales en Tik Tok por h o por b y me convertí en una sola cosa. Yo hacía cosas en Tik Tok para publicitar mi música y agarrar gente de cualquier lado, pero llegó un momento que me pegué por cualquier boludez. Lo replicaba y seguía la fórmula hasta que la gente se aburría y pedía otra cosa, sobre todo en este mundo algorítmico. Pero es muy importante esto de abrir todas las posibilidades. Porque quizás probando encontrás otra cosa que también te funciona. Está bueno no cerrarse, a mí me cuesta mucho ampliarme cuando me obsesiono con una forma de trabajar, pero es importante tener la cabeza bien amplia y no cerrarse en una sola cosa.
- Me hacés acordar a un reel que tenés subido que dice “vos sos la de Tik Tok” y me parece que eso identifica lo que decís de quedarse aislado en algo y tener que volver al foco de ser música.
- Es al día de hoy que yo todavía no puedo volver del último viral que hice en Tik Tok que fue hace 4 años. Me costó mucho hacer contenido y tenés que hacer algo original que capte al público de una. Llega un momento que te querés desligar del “haz lo tuyo, Bart”.
Por primera vez voy a lanzar algo que la gente me pidió mucho. La cantidad de mensajes que me han llegado, de comentarios que me han hecho en juntadas y situaciones de lobby, que me dicen que suba mi música en vivo. Y ahora estamos prontos a hacerlo.
- ¿Tiene una fecha?
- Por ahora no sé, si todo sale bien, a mediados de agosto. Como un autoregalo de cumpleaños. Si se atrasa un poco, septiembre. Este año tiene que salir. Tengo que ver temas de la distribuidora, pero está todo en proceso para que salga. Sé que le va a ir bien y me da mucha intriga e incertidumbre como lo va a recibir la gente, por más que lo hayan pedido.
- Para cerrar quiero que volvamos a lo que hablamos del éxito. Que me encanta que digas que te falta éxito por delante. ¿Qué se viene en el futuro del proyecto Olivia Picardo?
- Bueno, además del show en vivo que estoy preparando para lanzar en plataformas, estoy armando un EP con producciones mías. Estoy en un momento creativo muy bueno, estoy muy inspirada y hago muchas cosas. No quiero decir que la propuesta es “dosmilera”, pero quiero traer el R&B de esa época y modernizarlo. Ahora estoy muy enfocada en el R&B fusión, Hip-Hop y esas raíces. Estoy con eso que, si todo sale bien, yo creo que en noviembre o diciembre lo saco. Pero tengo muy en claro que puntualmente este EP lo quiero hacer con mucho amor y cariño, no vale la pena apurarme con esto. Tengo muchas ganas de juntarme con artistas mujeres y hacer cosas. A mí me pega mucho lo de ser medio mentora y aconsejar porque cuando yo arranqué no tenía a nadie y aprendí mucho a los cachetazos. Ahora que tengo un lugarcito en el under siempre que puedo ayudo.
- Es un año fuerte 2026, ¿no?
- Es un año fuerte. El año pasado fue muy bueno para mi carrera y este año me lo voy a comer crudo. Pero a mí tiempo. Me lo voy a comer crudo a mi tiempo porque sé perfectamente lo que quiero hacer, tengo el norte.
Esto es ser un artista independiente. No es solo música y shows, sino esfuerzo, dinero y sudor. Cuando la vocación choca con el trabajo duro aparecen frutos especiales. El éxito no está garantizado y, como bien cuenta Olivia, los fracasos son inevitables, pero es importante la seguridad y la fuerza para seguir y continuar contando tu historia. La música, en este como en muchos otros casos, cuenta una historia. Habla de una forma de ser, una forma de pensar o incluso un modo de vida.
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